Conoce qué es el apego, los principales tipos de apego que pueden diferenciarse y su influencia en nuestra manera de entender el mundo.
El apego es el vínculo, el lazo afectivo que se estable en la primera infancia con las personas que se encargan de nuestro cuidado.
Tiene un componente evolutivo y garantiza nuestros cuidados y necesidades, tanto físicas como emocionales.
Principales tipo de apego
Podemos hablar de apego SEGURO y de apego INSEGURO, y dentro de este último: evitativo, ansioso-ambivalente y desorganizado.
Apego seguro
L@s cuidadores están presentes dando espacio para que l@s niñ@s puedan explorar su entorno con curiosidad sabiendo que pueden buscar apoyo y consuelo cuando lo necesiten. Esto se debe a que han experimentado cuidado constante y receptivo.
Apego inseguro
Podemos distinguir los siguientes tipos de apego inseguro:
Apego evitativo
L@s cuidadores no responden de manera sensible a las necesidades emocionales, por tanto, el aprendizaje es la autonomía y autosuficiencia extrema, así como la desconexión de las propias emociones.
Apego ansioso-ambivalente
L@s cuidadores son inconsistentes en sus respuestas o no satisfacen de manera predecible las necesidades. L@s niñ@s con este tipo de apego suelen mostrar ansiedad incluso cuando sus cuidadores están presentes y preocupad@s por la separación.
Apego desorganizado
Este tipo de apego se relaciona con experiencias de maltrato y abuso. En lugar de cuidado se encuentra hostilidad y eso genera mucha confusión y angustia.

Es importante tener en cuenta
- Que el hecho de que no nos acordemos conscientemente de sucesos o momentos concretos no significa que no tengan una afectación en nosotr@s.
- No tenemos cada un@ un solo tipo de apego.
- El apego va creando unas representaciones del mundo y de las relaciones con los demás y de la idea de cómo debemos cuidarnos.
Por tanto, nuestros estilos de apego van a influir en cómo pensamos que es el mundo, si es un lugar seguro o no, en nuestra autoestima y en la forma en la que nos relacionamos con otras personas.
Por ejemplo, si he aprendido que mostrar en casa el malestar o llorar es rechazado o no atendido, puedo aprender que eso no es importante y que nadie en el mundo va a estar disponible para apoyarme.
El tipo de apego se convertirá en una forma de mirarse por dentro, en cómo se cuida un@ mism@ y en las bases hacia las relaciones futuras.
Desde el proceso terapéutico podemos plantearnos
¿En qué se parece el modo en que me trato yo al modo en que me trataron?
¿Quiero seguir tratándome así?
¿Como me gustaría que me trataran?
¿Podría comenzar a tratarme yo así?
Te invito a compartir este post sobre el apego con aquellas personas a las que le pueda interesar.






